miércoles, 26 de enero de 2011

Cuento Corto: Escape, por F. A. Real H.

La Encantadora intentaba cubrir sus oídos del incesante sonido del artificio que contaba los momentos que precedían a su muerte.

Todo a su alrededor una luz blanquecina envolvía a Iarn, mientras el ruido de los rayos que formaban la esfera de luz que la mantenía prisionera era ensordecedor. Su desnudez dentro de aquella prisión se añadía al sufrimiento de su actual estado, cuya única razón de ser—si es que había alguna—era haber estado en el lugar equivocado en el momento erróneo.

Había intentado, en primer lugar, explicar al Inscribidor de Runas que la había detenido que su único objetivo en el Puerto Imperial de Áth da Ferta era comerciar y no incitar ninguna “rebelión”—como de la que se le acusaba ahora—pero aquel Actuario no parecía escuchar razones. Sin haberle dado explicación alguna, la había llevado por la fuerza a la prisión local, de la que Iarn había intentado escapar en varias ocasiones, sin resultados positivos. Esto se debía, sin duda, a que una joven frágil y delicada como la Encantadora estaba indefensa en las Tierras del Imperio, donde su habilidad de canalizar las energías del Cambio estaba severamente limitada.


Fue entonces cuando el Romperunas apareció, y la situación de la Encantadora sólo empeoró. Para su nuevo juez e inquisidor el sólo hecho de la existencia de Iarn era una afrenta a las prácticas y políticas del Imperio y, por tanto, debía ser ejecutada de forma sumaria. Sin embargo, antes de consumar tal atrocidad, se decidió que era necesario interrogar y torturar a la prisionera, si fuese necesario, en caso de poder extraerle información vital acerca de los enemigos del Estasis Eterno. Fue entonces—luego de días sin fin en los que fue repetidamente atormentada para obtener inteligencia que la Encantadora no poseía—que se decidió que Iarn sería ajusticiada mediante el método de estasis progresiva. La sentencia estaba decidida y el artefacto de los Elada conocido como Cámara Estática había sido dispuesto para la ejecución.

Así, la Encantadora había pasado las últimas horas intentado evitar el maquiavélico sonido del artilugio que le anunciaba la cercanía de su fin. Sin embargo, en medio de la agonía en la que estaba, una luz de esperanza había surgido. Iarn recordaba que a pesar de sus menguantes energías, podía haber una forma de escapar de tal prisión. Para ello, la Encantadora debía lograr almacenar al menos un poco de su disminuida energía vital para canalizarla en un último y desesperado Encantamiento, que con un poco de suerte, le permitiría transportarse a un lugar seguro.

De esta manera, había comenzado a usar el rítmico sonido que anunciaba su próxima ejecución para entrar en un estado de profunda meditación. Cada nuevo y antes odiado sonido la sumergía ahora más y más en su ensimismamiento, mientras las voces arcanas acudían presurosas a su encuentro. Su desesperación se disolvía a medida que el trance se volvía más profundo. De pronto, Iarn sentía la energía del Cambio que estaba contenida en su ser, vibrando y latiendo con un poder que sólo aquella cercanía con la Muerte podía despertar. Su único foco ahora era esa energía y la Encantadora imaginó un vórtice en el que ésta se empezaba a acumular. Así, lentamente su corazón latía más lánguidamente, mientras que el vigor de cada respiro que no daba se añadía a la matriz del Encantamiento.

Tic, tac, tic, tac.

Ahora sólo faltaban segundos para que la estasis se completara y Iarn había comenzado a pronunciar las palabras del Encantamiento con cadencioso tempo: Gataide sa, gataide sa, cuando recordó un final más que apropiado para la Urdimbre—Co do dainamhaidu beir sund. Junto con el penúltimo tac, la energía acumulada por Iarn se había liberado con inusitada fuerza.

Frente a la Encantadora, estaban los campos donde había disfrutado su más tierna infancia.

Mientras que en la Cámara Estática tanto el Inscribidor como el Romperunas que la habían condenado recibían una más que justa sentencia sumaria, mientras la estasis progresiva se completaba con ellos dentro de la Cámara.

7 comments:

  1. "Todo a su alrededor una luz blanquecina envolvía a Iarn, mientras el ruido de los rayos que formaban la esfera de luz que la mantenía prisionera era ensordecedor."

    Creo que quisiste decir "Todo a su alrededor era una luz blanquecina que envolvía a Iarn..." despues critico el resto de la historia.

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  2. +1

    Sigue desarrollándose, aparentemente, en el mismo mundo que "La Búsqueda de Gélach", cuento del que quedé completamente colgado en su momento. Aún necesito saber qué sucede con Aed...

    Si mañana tienes tiempo, me gustaría que revisaras el último cuento "largo" que escribí. Al principio iba todo suave, pero comencé a tener problemas a medida que avanzaba, así que tendré que dedicarle su tiempo.

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  3. Hola, me ha gustado en general este fracmento, aunque tengo ciertos reparos con el estilo, y no me quedo claro el uso de la palabra estasis:

    "extraerle información vital acerca de los enemigos del Estasis Eterno"

    "sería ajusticiada mediante el método de estasis progresiva"

    quizas quisiste utilizar la palabra Extasis, que tiene un significado muy distinto.

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  4. En verdad me refería a estasis, que proviene del "stasis" que significa detención. El uso del término es deliberado en ambos casos de los mencionados—en el primero, se refiere a un Imperio que está alineado con las Fuerzas del Estasis en el Universo. En el segundo caso, se refiere un dispositivo que hace uso de la energía estática—en oposición a las Energías del Cambio.

    Todos estos conceptos no son realmente necesarios para comprender y disfrutar del cuento, sino que son menciones a unidades significativas mitológicas bastante más amplias.

    Saludos cordiales,

    F.

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  5. Agradable.
    El hecho de usar estasis hace que éxtasis quede rondando, llega solo, siendo que es un termino antagónico. No sé si a propósito, pero me deja una sensación de que el narrador está jugando, que es algo que se escribió por entretención (un detalle. Cortázar uno se lo imagina riendo mientras escribe, mientras que a Sabato uno lo ve cortándose las venas, en fin.)

    Al menos, esa sería mi opinión :)

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  6. buen cuento que te deja gusto a muy poco, pero no lo digo en mALA es que me pareció que es algo bastante grande para un cuento en fin eso saludos que estén bien

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