miércoles, 9 de marzo de 2011

Cuento Corto: El Monje del Bosque, por Javier Maldonado Quiroga



Hace ya muchos años, durante la regencia de Yoshimune Tokugawa, había un rumor que circulaba entre la gente de la provincia de Satsuma. Se decía que un anciano monje budista vivía, desde hacía bastante tiempo, en un apartado bosque al pie de una montaña. El mismo rumor aseguraba que había alcanzado la iluminación, y bajo este estado había logrado desarrollar sorprendentes poderes que usaba para sanar o ayudar a quienes iban en su búsqueda. La única complicación era que el viejo sacerdote habitaba una región muy remota del bosque y eran pocos quienes se aventuraban a ir en su búsqueda.

Quiso el destino que estos rumores llegaran a oídos del joven maestro, Ishida Takauji, profesor de una pequeña escuela, donde, día tras día se esforzaba por enseñar a sus jóvenes alumnos las enseñanzas de Confucio, así como otras ramas del saber. Sin embargo, Ishida no se sentía satisfecho con su vida. Desde niño había mostrado una mayor inclinación hacia la ascética y solitaria vida de los monjes, mas la falta de determinación le había impedido decidirse por los hábitos cuando aún era un muchacho.  



Durante las cálidas noches de verano solía pasearse bajo la suave luz de la luna, disfrutando del silencio y la paz del crepúsculo. Lo que más deseaba en la vida era dedicarse al estudio de las enseñanzas de Buda, sin más compañía que la serenidad de los silentes castaños, arces y fresnos.

Fue así que un día decidió partir en la búsqueda de este sabio monje para pedirle que lo aceptara como su discípulo. Debió caminar durante casi una semana e internarse en las zonas más agrestes de la región para poder encontrar, por fin, el bosque donde se suponía vivía el sabio.

Se sentía maravillado ante la majestuosidad del paisaje que lo rodeaba. Innumerables arboles de cerezo, con sus flores blancas, parecían darle la bienvenida, llenando su pecho de satisfacción. Sin embargo, a medida que se internaba en el bosque, este se volvía más denso y oscuro. Luego de varias horas caminando, Ishida se sintió perdido.

Solo y desorientado, se olvidó del noble motivo por el que había viajado hasta aquella región y se vio dominado por el miedo. Oscuros pensamientos inundaban su mente, por lo que decidió moverse, buscando alguna forma de salir de aquel bosque.

Dado que no había llevado suficientes víveres, no podía darse el lujo de extraviarse y exponerse a morir de hambre y de sed. Pero a pesar de sus esfuerzos no hacía más que caminar en círculos.

Así se encontraba, mirando desesperanzado a su alrededor, cuando divisó una silueta entre los árboles. Era el viejo monje. Llevaba el cabello rapado y el manto característico de su orden. Extasiado de felicidad, Ishida se acercó a él, pero cuando logró alcanzarlo un escalofrío recorrió su cuerpo. El monje tenía un aspecto terrible. La piel de su rostro estaba sucia y reseca, surcada de arrugas. Los ojos, lagañosos y amarillentos, le devolvían una mirada extraviada. ¡Y los dientes! Los dientes eran cortos, triangulares y afilados como los de una piraña. Asimismo, las manos estaban cubiertas de un bello blanco, y las uñas eran largas y puntiagudas, como si pertenecieran a un cadáver que lleva largo tiempo enterrado. 

Ishida retrocedió espantado ante aquella visión, mas pronto reflexionó, pues era un hombre instruido, y atribuyó aquellas características a la avanzada edad del sacerdote. Entonces se puso de rodillas y dijo con voz fuerte y clara:

—Maestro, he recorrido un largo camino para recibir sus valiosas enseñanzas. Por favor, le ruego que me acepte como su discípulo.

 El monje lo observó con una extraña expresión, y cuando habló, su voz sonó como un gemido, bajo y estremecedor.

—No hay nada que yo pueda enseñarte.

Ishida elevó la vista y durante un breve lapso observó al monje, sin comprender.

—Pero han venido otros —dijo entonces—. Hay otros que si has aceptado, de lo contrario no se explica que nunca hayan vuelto a sus hogares.

Como si no lo hubiera oído, y con la mirada perdida, el monje volvió a hablar.

—He quebrantado todas las enseñanzas de Buda. Ya no existe salvación para mí. Me dijeron que en estos bosques habitaba un demonio, pero en mi orgullo como servidor del iluminado, creí que sería capaz de vencerlo y expulsarlo de este lugar. Pero fallé. Ahora él se ha apoderado de mi cuerpo, y me obliga a hacer cosas terribles —y con una voz que heló la sangre de Ishida, agregó—, pero el deseo es tan fuerte.

Entonces, el joven reparó en que entre la larga barba del viejo habían restos de sangre y carne descompuesta. También pudo sentir un olor nauseabundo que emanaba de todo su cuerpo.

A medida que el monje hablaba, la escasa luz del día había comenzado a decaer, sumiendo al bosque en una densa oscuridad.

Ishida se sintió entonces preso de un terror desconocido para él. Torpemente se puso de pie y juzgando demente a aquel monje, se alejó, primero caminando, luego corriendo. Y mientras escapaba pudo oír al anciano decir con voz lastimera:

—Lo siento…el hambre es tan fuerte.

Después vino un lamento gutural y el sonido de pisadas veloces. Y mientras corría, extraviado en medio de las tinieblas, Ishida Takauji supo que jamás volvería a su hogar.

16 comments:

  1. Primero que todo, un cuento muy bien escrito, tanto en su construcción léxica como su estructura.

    Segundo, una vuelta de tuerca muy interesante al (inagotable) tema de la búsqueda de la sabiduría. La manera en la que se subvierte, sobre todo, el arquetipo del asceta es, a mi juicio, lo mejor de este relato, en tanto constituye un giro argumental que ayuda a apalear algo de lo que hemos hablado hasta el cansancio: la predictabilidad de una historia mapeada por su estructura interna.

    Sólo un detalle, cuya localización me permito citar:

    "Innumerables arboles de cerezo, con sus flores blancas, le daban un aspecto mágico a aquel lugar"

    El problema está en "aspecto mágico". Me parece una salida rápida y fácil. Por eso, o lo trabajas más y expandes (porque ¿qué demonios es un "aspecto mágico"? Es algo super divergente y subjetivo, que puede variar de individuo a individuo) o te conformas con dejar sólo la parte anterior, que describe el bosque de sakura, que de por sí ya hace el trabajo. Es como cuando te criticaba el uso de adjetivos como "milenario", para saltarte una descripción más vívida de un árbol muy viejo.

    Obviamente la idea no es caer en una verborrea sin sentido, eso ya lo sabemos. Por eso está la oportunidad de omitir y dejar que la imagen mental de los árboles de cerezo hable por si sola, o bien dedicarle una línea más al asunto, para así hacer total este magnífico escape de las formas pauteadas.

    Excelente contribución. Un abrazo.

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  2. Me gustó. Uno podría esperar que quedase alguna enseñanza como "busca la sabiduría de tu tierra", pero creo que el relato cumple con una función estética y narrativa más que servir como una fábula.

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  3. "— Pero han venido otros —dijo entonces—. Hay otros que si has aceptado, de lo contrario no se explica que nunca hayan vuelto a sus hogares."

    Esta parte ya me dijo todo lo que vendría después. De alguna forma me hizo pensar "Duh, obvio que murieron". El relato en sí, es escalofriante. Vuelvo a aplaudir esa narración tan calma y precisa, que sumada a ese repentino giro al final hace que la colisión entre tranquilidad vs terror sea aun más avasalladora.

    Saludos, intentaré traer algo para la próxima semana.

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  4. Sin duda alguna, un gran cuento, Javier. Me encantó como logras trabajar una historia que parece simple y va adquiriendo un tono cada vez más oscuro a medida que avanza.

    Dentro de los aspectos más relevantes de la narrativa, destacaría tu descripción del viejo maestro y el diálogo en general, que me pareció muy fluido y al punto. Eso sí, te recuerdo que según las reglas de citas de diálogo, no debes poner espacio entre el guión largo "—" y la línea de diálogo.

    Mis felicitaciones nuevamente,

    Saludos cordiales,

    F.

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  5. Se agradecen los comentarios. Sobre el cuento, pues fue algo bastante experimental. Hace unos días estaba leyendo un libro de cuentos de Ryunosuke Akutagawa, y en uno de los relatos había una ilustración de un monje que me llamó la atención, ya que tenía un aspecto bastante sombrío, con dedos largos, coronados por unas uñas, más similares a garras que a uñas. En ese momento se me ocurrió escribir una historia donde el monje fuera una especie de vampiro o demonio o algo así, todo partiendo desde la imagen del libro. Acá está el resultado de aquello. Sé que no es un relato perfecto, pero me gusta como quedó :)
    Sobre lo que comenta Emilio del "aspecto mágico", pues tienes razón. Dado que el cuento no tenía mayores pretensiones y quería sacarlo rápido, lo dejé así, pero sin duda que podría sacarle mucho más provecho a la descripción de un entorno oriental. También tomaré en cuenta lo que señala Felipe Real.

    Saludos!

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  6. A mí también me gusta cómo ha quedado. Me esperaba otra cosa y ese vuelco argumental me ha parecido interesante. Sobre todo me gustó la descripción del anciano y cuando dice: "Lo siento... el hambre es tan fuerte".

    Saludos.

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  7. El relato me ha agradado bastante y concuerdo con Emilio en que está muy bien escrito. Si bien no me causó miedo creo que lograste una atmósfera de suspenso y angustía pegajosa como la húmeda oscuridad del bosque, y por cierto el resultado de aquello es mucho más atractivo.

    Mi único reparo es que te apresuras demasiado en algunos pasajes del cuento y da la impresión de que sólo quieres terminarlo y "con un fuerte deseo" desencadenar a la bestia para que acabe con todo. Esos pasajes son puntos altos del cuento y podrían exploarse mejor.

    Un saludo cordial.

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  8. Hola.
    ¡Me gustó el cuento! Debo decir que eliminaría la primera frase. No se dan detalles de la época (no es como decir... durante la época de la colonia) y personalmente me gusta mucho más la segunda frase como inicio.
    Tengo un solo comentario más... como soy budista, me chocan algunos detalles que no calzan... por ejemplo, los nombres me suenan japoneses de hecho Satsuma es una provincia (lo googlie :D), pero Confucio es del budismo chino.
    Gracias por compartir!

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  9. Elegante.

    Me gustó el cuento, el paso a paso hasta el escalofrío. Aunque hay adjetivos que no me agradan, que me sobran. Sin embargo, funcionan con la sencillez del relato. Ahora, me faltaron descripciones. De Ishida en especial. Me falto que absorbiera, que me hiciera imaginar. Pero, tal vez, dejaría de ser un cuento corto.

    Importante lo que dice Victoria. Yo no lo noté, pero de todas maneras. Ah, y también la primera frase me sobra.

    Ese último dialogo, es memorable. El final preciso.

    Saludos.

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  10. Victoria, el relato transcurre en Japón. Los detalles históricos que entrego al comienzo sirven precisamente para contextualizar la historia. Satsuma era una provincia de la época que hoy ya no existe como tal. Como puedes fijarte, está ambientada en algún punto durante el gobierno del Shogun, Yoshimune Tokugawa, esto es, entre 1716 y 1745. Tienes razón, Confucio es Chino, pero no se me ha pasado ese detalle (gran detalle, por lo demás). Como bien sabes, Confucio tuvo una gran influencia en la cultura oriental de la época. Es más, el Shogunato Tokugawa ideó una nueva estructura social basada sobre todo en el Confucianismo, por lo tanto, en el contexto histórico en que ambiento el relato, las enseñanzas de Confucio (que transmite Ishida) son de una gran importancia cultural. Es más, eran la base del sistema social de aquél Japón. Por todo lo anterior es que es importante que entregue esos detalles del contexto histórico al comienzo del relato.
    Soy de la opinión de que un buen escritor debe ser creíble y no debe descuidar ese tipo de detalles que mencionas. En ese caso, mejor no meterse con cosas que uno no sabe o no maneja.
    Pero no te preocupes. Yo también leo sobre Budismo, y siento un gran interés por las culturas Japonesa y China (y oriente en general), así que ten por seguro que trataré de ser riguroso con los detalles.

    Gracias por los comentarios :)

    Saludos

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  11. ¡Es muy buenísimo oye! Tienes buena pluma y llevas por buen camino esta historia. ME GUSTA.

    Mi única crítica, que puede aplicarse a la mayoría de los cuentos fantásticos que he leído de maestros y aprendices por igual, es que sea necesaria una larga introducción antes que comience el cuento propiamente tal. La opción B (mostrar el trasfondo de la historia a través de la acción de los personajes) es francamente más tediosa para el autor, pero más satisfactoria al leerse.

    Mi propuesta es que en este cuento en particular, en vez de partir con "érase una vez un monje muy viejo y sabio que vivía en un bosque", comience directamente con el monje joven que va por el bosque en busca de un legendario maestro, y ahí enganchar con la historia conocida de este maestro intercalada con el contexto histórico/cultural y la sensación creciente de horror que se siente al ingresar en el bosque... y culminar tal cual como está, cuando lo encuentra.

    Colgándome del primer comentario de Emilio, los gringos usan una frase para los ejemplos del "aspecto mágico": SHOW, DON'T TELL. O sea, "muestra, no cuentes". En vez de contar que un bosque tiene aspecto mágico, es mejor mostrar la manera en que ese bosque parece moverse con voluntad propia durante la caída de sus flores, creando una ilusión de magia que ilumina el corazón del que lo observa, blablabá y etc.

    Así como lo leí ahora, es muy efectivo. El desenlace no se extiende más de lo necesario, apenas describes al monje sucio y sus dientes nace la sospecha, y antes que llegara la comprensión en el visitante, yo estaba gritándole "corre por tu vida"! Pero él no parte de la desconfianza, sino del alivio. Yo habría apretado cachete.

    Felicitaciones al cubo.

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  12. Gracias, Maese Guajars. Me honra que te haya gustado. Tomaré en cuenta todos vuestros comentarios para mejorar mis textos. Gracias miles.

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  13. Un buen cuento para senerarse en un día Tusunámico.

    La flor de loco irradía su dulzor dentro del cuento.

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  14. ¿Cómo puede ser que haya sentido un escalofrío? No me esperaba para nada esto. Para nada.
    Un buen cuento, sin duda. Muy lograda la descripción del "maestro" y su uso para desencadenar el final. Cojonudo, Kensan.

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  15. Ajá! buenísimo.
    A lo que voy es lo siguiente.
    Como yo no tengo idea del contexto, la info de la primera frase, no me dice nada. Ahora que lo explicas, lo entiendo, pero antes, solo me quedó la vaga idea de que estamos en Japón. Mi conocimiento del budismo es práctico, por tanto tampoco entiendo mucho de su historia.
    Creo que mi punto ahora, visto tu gentil explicación, (gracias por tomarte el tiempo) es que para el público en general, estos contextos no existirán, porque no hay mucha gente que los conozca.
    No sé como podrías hacerle, porque llenar el cuento de detalles de contexto, podría ser contraproducente.Se me ocurre buscar otro tipo de detalles que hablen de época (construcciones, ropa, forma de hablar).
    cariños
    Victoria

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  16. me bueno me gusto..... como empezó.... como algo de un búsqueda de luminosidad a una final muy diferente y terrorífico..... bueno eso saludos. Espero que estés bien

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