Con delicadeza dejó el cuerpo de la muchacha sobre la fría baldosa. La vista perdida, los párpados semicerrados y la pálida piel indicaban que la vida ya la había abandonado. Aún había belleza en sus rasgos, pero no era más que un leve reflejo de lo que había sido mientras aún vivía. La observó con sus ojos grises e inertes. Siempre le resultaba extraño, como si un antiguo resquicio de su humanidad perdida aflorara en aquellos momentos. Sin embargo, no duró más que un momento. Pronto su mirada se apartó y se dirigió al amplio ventanal que tenía frente a sí. La luna llena iluminaba casi la totalidad del cuarto en que se encontraba.
Avanzó unos pasos, esquivando el cuerpo de la muchacha, y contempló con satisfacción la belleza nocturna de la ciudad.
Pareció perderse en algún antiguo recuerdo. Las calles se veían tan oscuras y solitarias como la casona en que se encontraba en aquel momento. Se giró y puso su atención en el viejo ejemplar de un libro que reposaba sobre un escritorio, al centro del cuarto.
Avanzó con movimientos elegantes y se sentó en un sillón de cuero que había cerca, con el volumen en sus manos. El titulo y el nombre del autor se habían desvanecido, victimas del paso del tiempo.
Trató de leer, mas pronto se aburrió. Había leído mucho en su juventud, hace eones, parecía. Si, había sido un erudito, hasta que la sombra se abalanzó sobre él, despojándolo de su historia, de su pasado, de todo lo que había sido.
¿Por qué tardaba tanto? Sabía que el cazador andaba tras sus pasos. Siempre acosándolo, atormentándolo. Había acabado con tres generaciones de ellos, pero siempre volvían. Sin embargo, el de ahora era apenas un muchacho. Le gustaba burlarse de sus estériles esfuerzos. Alimentarse del dulce néctar escondido bajo la piel de su joven prometida había sido su última broma cruel.
Ahora, mientras aguardaba, un opresivo silencio se había apoderado del lugar. De pronto, los cristales del ventanal estallaron. La criatura que alguna vez había sido un hombre, se refugió en las sombras de la habitación, murmurando amenazas. La silueta que se encontraba en el espacio que antes había ocupado el cristal, no pertenecía a un ser humano.
El autómata comenzó a avanzar hacia él, lentamente. Sus ojos refulgían, pero su brillo era frío y artificial. Parecía hecho completamente de bronce. No había “piel” o coraza, solo un intrincado sistema de cables, engranajes y poleas. Uno de los brazos se elevó y descargó sobre él una ráfaga de plomo, haciéndole recordar el dolor que ya casi había olvidado. Quiso escapar, pero un arpón atravesó su estómago, incrustándolo contra la pared. Blasfemó y gritó insultos en siete lenguas. Dio zarpazos y golpes y se movió con furia, pero el autómata era insensible a sus ataques. Entonces lo vio. El cazador yacía inclinado sobre el cuerpo de su prometida. Lentamente giró su cabeza y clavó una mirada colmada de resentimiento en sus ojos indolentes.
A una orden, el autómata apoyó sobre su pecho el filo de una estaca.
—¿Es así como honras a tus ancestros, cazador? ¿Dejarás que esta cosa haga el trabajo que ninguno de ustedes ha sido capaz de hacer?
El joven, que vestía un traje gris de dos piezas y usaba lentes de marco redondo, se puso de pie y caminó hasta ubicarse un paso tras el autómata.
—Los Helsing —dijo con voz teñida de desprecio— hemos sido famosos por nuestro genio, no por la fuerza de nuestros puños ni la ferocidad de nuestro aspecto. Esto que vez ante ti es una proyección de la inteligencia de los hombres. Existe gracias a aquello que hemos llamado ciencia. Ni siquiera tú puedes hacerle frente.
Dicho esto se dio media vuelta y pronunció una última orden. Y mientras el filo de la estaca comenzaba a incrustarse en su corazón, abrazando cada miembro de su cuerpo, la criatura recordó que era la última de los suyos.
Al día siguiente todos hablaban del incendio que había devorado la antigua casona en lo alto de la ciudad. Entre los restos encontraron los cuerpos calcinados de una joven pareja. El varón parecía abrazar a la mujer como si no quisiera separarse jamás de ella. Y en realidad el calor había fundido sus cuerpos, uniéndolos para siempre. De la pared nadie nunca pudo quitar una mancha que era similar a la silueta de un demonio que se retorcía y se retorcía, como si fuera abrazado por las llamas del averno.

Me parece que construiste algo interesante que no veo tanto en la fantasía, me gustaron los diálogos.
ResponderSuprimirEn general los personajes quedan de lado en las historias épicas, por eso el cuento fantástico es un desafío, creo que aquí está bien logrado.
José Luis,
ResponderSuprimirCréeme que uno de los puntos fundacionales de nuestra escuela es llevar el trabajo de personajes a un nivel por mucho superior al acostumbrado.
Todavía recuerdo la primera vez que le dije a Javier que los personajes de la fantasía eran planos y que era necesario trabajarlos. Y Miren cuando ha pasado...
Excelente trabajo, hermano. Excelente.
Buen cuento.. me gusto el final en que cazador y presa muere... y tiene mucho sentido las dos caras de una misma moneda ejejejejej y muy sutil además. En fin eso saludos xD
ResponderSuprimirLos Helsing? eso para elucubrar tanto, linda extratextualidad.
ResponderSuprimirMe gustó el cuento, dejas vislumbra y el dialogo funciona. Pero me falto más historia. Y no porque la necesite, sino que por que la quiero. Resulta interesante ese asesino inventor de máquinas. De un mundo moderno hasta algo steampunk. Y mucha mitología o criptozoología de por medio, que podría verse potenciado por tu gusto de las culturas orientales.
Además, hay que destacar que Javier salga de sus mundos habituales. Y salga bien parado.
Saludos.
PD: Muere al final? Para mi no queda tan claro. Bueno, allá yo.
Un muy buen cuento, de gran factura técnica, que se desarrolla en un contexto steampunk/moderno que sorprende por lo vívido de la ambientación. En este sentido, aunque no se describe el setting, se deja entrever con suficiente fuerza como para estar presente y ser una parte importante de al ambientación.
ResponderSuprimirSaludos cordiales,
F.
Buen cuento de lectura fría, como el silencio de esa estancia, que me pareció casi vacía. El ambiente lo has sabido crear, realmente. Casi se podían oír los pasos del demonio, su soledad.
ResponderSuprimirLuego, también me ha llamado la atención el contraste entre magia y ciencia. Parece que gana la segunda; son los nuevos tiempos.
Bello final, romántico. Hecho el trabajo sólo queda la muerte abrazando a lo que más se ha querido. Mmm. Bonito, luz en este cuento oscuro.
Saludos.
Gracias a todos por sus positivos comentarios. Sobre lo que señala, JL Flores, pues Emilio da en el clavo con su respuesta. De todas las conversaciones que he tenido con este último, siempre me quedó dando vueltas el tema de los personajes planos y poco trabajados. Mi esfuerzo va por el lado de crear personajes reconocibles, con identidad. Creo que la mejor muestra de esto sería mi novela, la cual espero puedan leer en su momento.
ResponderSuprimirSobre la ubicación temporal, pues si, es Steampunk. Traté de jugar con el género y creo que no salió tan mal :)
Saludos!
Vampiros y robots. No es una combinación que te suelas encontrar pero es muy curiosa. La historia me gustó además que me gustan los robots (sobre todo los utilizo en situaciones sentimentales).
ResponderSuprimirEstá muy bien tomar personajes usados y re-usados de la fantasía y des-aplanarlos, darles un nuevo grado de libertad y que actúen más creíblemente. Y los diálogos, aunque sólo son dos, me parecieron muy naturales.
Saludos!
Me pareció una interesante relectura del tema vampírico, conservando al mismo tiempo la elegancia del estilo y el romanticismo y sus características en tanto corriente literaria de fondo.
ResponderSuprimirCreo que el cruce entre este tipo de literatura gótica vampírica y el elemento steampunk, condensado brillantemente en la figura de este autómata que actúa en lugar del último Helsing, sintetiza bastante bien los lineamiento actuales de esta página en relación con las reformulaciones al género fantástico, y resulta muy agradable de leer.
Ah, y por cierto, a mí también me gustó conocer otra faceta en la obra de Javier :)
Muy buen cuento, muy buen final, ni siquiera los vampiros pueden eludir el avance de la ciencia.
ResponderSuprimir¡Gran trabajo! Partió algo soso, pero rápidamente captó mi atención, entregando imágenes muy vívidas y un momento de lo más badass: el androide steampunk cargándose al vampiro. Los monstruos de antaño ya no representan gran peligro en una época que cuenta con los medios para detenerlos. El final me recordó a El Gato Negro, de Poe, dónde queda marcada la figura.
ResponderSuprimirSaludos cordiales,
Fefe.