Las entrevistas son la parte de Fantasía Austral en que aprovechamos de conversar e intercambiar ideas con autores que, a través de sus notables carreras, han ayudado a formar y delinear lo que hoy en día conocemos como “Fantasía”. En algún sentido, son la parte más cercana al homenaje y el aprendizaje de todos estos maestros en su arte.

El caso de hoy, eso sí, va más allá de eso. Cuando Ursula K. Le Guin aceptó concedernos esta entrevista, el sentimiento en el grupo era uno de sorpresa, estupefacción y alegría. Después de todo, ¿cómo abordar una entrevista con una autora de su calibre, además de ser una de las favoritas del grupo?

Por supuesto, el mismo proceso de comunicación incluiría sus propias cosas notables. No sólo nos tuteamos con Ursula, sino que pudimos hablar de otras cosas y coordinar las cosas en una dimensión mucho más cercana y humana que con los otros autores antes entrevistados. Además, su increíble amor por Chile —y la obra poética de Gabriela Mistral en particular, a la que ha traducido al inglés— hicieron de nuestras conversaciones una oportunidad única de conectar con una persona sencillamente magnífica.

Lo que sigue, es nuestra entrevista a Ursula K. Le Guin, publicada un día después de su cumpleaños número 82. Y, por si fuera poco, les tenemos una súper sorpresa, ¡así que léanla hasta el final!

Ursula K. Le Guin: La Matriarca de la Fantasía

Nacida un 21 de Octubre de 1929, Ursula Kroeber Le Guin es una autora norteamericana de novelas, libros para niños y cuentos, principalmente en los géneros de Fantasía y Ciencia-Ficción.

Con más de 30 novelas, innumerables colecciones de cuentos, ensayos y poesía, además de varios premios Hugo, Nebula, Locus y World Fantasy, Ursula K. Le Guin es definitivamente la escritora más influyente de la Fantasía y esta es la entrevista que amable y pacientemente le concedió a Fantasía Austral.

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Primero que todo, quisiera agradecerte a nombre de Fantasía Austral —y de nuestros lectores— por tu tiempo y disposición para esta entrevista. Realmente significa mucho para nosotros como Escritores —y lectores— de Fantasía tener el privilegio de conversar con una autora tan distinguida e influyente como tú.

  1. Para comenzar, retrocedamos hasta tu infancia. ¿Recuerdas qué edad tenías cuando escribiste tus primeras historias? ¿Había algún tópico o temática que fueran de tu interés en ese entonces? ¿Hay alguna lección en particular que rescates de esa época?


Lo primero que escribí fue poesía —y siempre ha sido así—, desde que tenía cinco años aproximadamente. Creo que empecé a intentar escribir historias a los ocho o nueve; éstas surgieron a partir de las historias que contaba con mis juguetes, como lo hacen tantos niños. Mis hermanos mayores tenían unas bellísimas figuritas británicas de una tropa de caballería francesa del siglo XIX y sus caballos. Las heredé y jugué largas historias con ellos en nuestro amplio ático: tuvieron aventuras explorando, librándose de sus enemigos, embarcándose en misiones diplomáticas, etc. El capitán era particularmente valiente y atractivo, con su sable desenvainado y su caballo noblemente encabritado. Desafortunadamente, cuando desmontabas a alguno de ellos de su caballo tenía las piernas extremadamente arqueadas, además de un pequeño clavo que salía hacia abajo desde su trasero y que se enganchaba en la silla de montar… Así que mis valientes aventureros vivían únicamente a lomos de caballo. También, desgraciadamente, no habían mujeres en mis historias, pero cuando las escribí, añadí algunas.

  1. Ahora, e internándonos en nuestro tópico principal, en una entrevista con Jonathan White dijiste que: «Durante los últimos cincuenta o sesenta años, la literatura ha sido categorizada como “realismo”, y si no estabas escribiendo realismo, entonces no eras respetable». En la actualidad, como escritores de Fantasía emergentes en nuestro país (y en Sudamérica en general), pareciese que nos estamos enfrentando a esas mismas barreras. ¿Cómo fortaleciste tu posición y seguiste escribiendo Fantasía, a pesar de la discriminación y el ninguneo? ¿Cuál era y/o es tu mayor argumento contra quienes desprecian la literatura fantástica?


Ya no discuto con ellos. Declarar que la Fantasía «no es literatura» es mera ignorancia o una malsana obstinación de moda con la que no vale la pena discutir. La Fantasía es más antigua que cualquier otro tipo de narrativa, coetánea con la mente humana y fundamental para toda literatura.

Odiaría pensar que en Sudamérica, hacia donde tantos de nosotros norteños nos volvimos con gusto por la clara y visible validación del poder de la Fantasía en el “realismo mágico”, haya adoptado los prejuicios de la escuela realista/modernista norteamericana del siglo XX, de quienes proviene la idea de que la fantasía como algo infantil y su desprecio por toda literatura de “género”.

  1. En tu literatura parece haber una clara influencia oriental, con conceptos como la re-encarnación. Además, en otras entrevistas has reconocido cierta cercanía a filosofías orientales como el Taoísmo y el Budismo. ¿Cómo te interesaste, en un comienzo, en estos puntos de vista tan alejados (al menos desde una perspectiva occidental)? ¿Han tenido [estas ideas] un papel decisivo en tu escritura?


Mi padre tenía en nuestra biblioteca, y con frecuencia leía, al antiguo poeta-filósofo chino Lao Tzu. Yo lo leí cuando tenía catorce o quince años, y descubrí en su libro la fuente de agua espiritual que había ansiado y eso me ha satisfizo desde entonces. Las ideas taoístas son claramente visibles como un elemento estructural de gran parte de mi escritura, quizás más abiertamente en La Rueda Celeste.

Mucho después en mi vida me sentí atraída a leer y pensar acerca del Budismo, y continúo aprendiendo a conocer y reflexionar acerca de las ideas del Buddha, y a practicar el más superficial y primitivo tipo de meditación, sentándome y siendo consciente de la respiración.

  1. En el Ciclo de Terramar, desarrollaste distintos tipos de concepciones mágicas para los hombres y las mujeres; mientras que los primeros pueden convertirse formalmente en magos, las segundas ven su don restringido a un tipo de hechicería menospreciado por la sociedad y enfocado en la vida diaria. ¿Consideras que Tenar tiene un poder distintivo, particularmente considerando su viaje desde La Devorada a la bondadosa madrastra de Tehanu? ¿Cómo describirías ese don especial de Tenar, especialmente al compararlo con la experiencia de vida del propio Ged a través del Ciclo?


Tenar tiene poco o ningún don para la hechicería o la magia, los que son dones específicos como la música o las matemáticas. No estoy seguro de que tenga algún don particular u otra aptitud especial, además de su fuerza, su inteligencia, y su deseo de ver y hacer aquello que es correcto.

  1. Entre [la publicación de] La Costa Más Lejana y Tehanu hubo una separación de 18 años, y aunque Tehanu tenía el subtítulo El Último Libro de Terramar, publicaste la colección de cuentos Cuentos de Terramar y la novela En el Otro Viento una década después. ¿Cuáles fueron las razones principales detrás de estas “expansiones” del mundo de Terramar? Y, quizás relacionado con lo anterior, ¿cuáles fueron tus motivaciones al escribir En el Otro Viento como una clase de “historia detrás de la historia”, en el sentido que nos encontramos con los protagonistas viviendo vidas completamente normales?


Al finalizar Tehanu, el Rey está a punto de ser coronado y los amantes finalmente se han reunido felizmente —¿la mismísima definición de “El Fin”, no? Realmente pensé que era el final de la historia.

Pero muy pronto descubrí que todavía estaba pensando en Terramar —en anomalías tales como la muerte (o no-muerte) del Invocador, el origen del masculinismo de Roke y acerca de la naturaleza de los dragones… Y así fue como los Cuentos llegaron a contarse. Y el último de ellos, “Vuelo de Dragón” [“Dragonfly”], me llevó directamente al entendimiento que me permitió ver lo que todavía tenía que pasara para llevar toda la historia a su verdadera conclusión; ese entendimiento tenía que ver con la naturaleza misma de la muerte. Y ese entendimiento me dio En el Otro Viento.

  1. En el mundo literario anglosajón, es muy común que los autores escriban Fantasía y Ciencia-Ficción, algo que no ha ocurrido con la misma frecuencia en español, principalmente debido a las dificultades que todavía tienen algunos escritores/lectores en diferenciar ambos géneros. ¿Cuáles son las principales diferencias/semejanzas de esos géneros con las que te has encontrado en tu escritura? ¿Tienes algún tipo de “tratamiento especial” para cada uno de ellos, cuando estás construyendo una historia en particular?


Mis historias más tempranas eran una mezcla de Fantasía y Ciencia-Ficción (CF) las que, después de todo, se traslapan y mezclan —creo que de hecho la Ciencia-Ficción es un particular subtipo o subespecie de la Fantasía, que surgió a partir de la Ilustración y floreció durante el siglo XX.

Pronto comencé a sentir que las reglas de cada una de las dos formas son los suficientemente diferentes como para que sea mejor saber en cuál estás escribiendo. Lo pondría de esta manera: La regla de la CF es: No intentes contradecir las Leyes de la Naturaleza, en la medida que la ciencia las conoce. La regla de la Fantasía es: Puedes contradecir las Leyes de la Naturaleza libremente, pero nunca las leyes que has creado para tu historia.

  1. Ahora, acerca del estado actual de la Fantasía/Ciencia-Ficción en 2012 —comparado con los 60’s-70’s— ¿sientes que la Fantasía y/o Ciencia-Ficción Occidental se han vuelto repetitiva con el tiempo (con algunas excepciones, por supuesto)? ¿Percibes alguna diferencia en el caso de los autores y/o novelas de Fantasía/Ciencia-Ficción Orientales, si es que has tenido la ocasión de leer alguna?


No me he mantenido al día con ninguno de los géneros por varios años. A medida que ambos se volvieron más populares y más ampliamente comercializados, me pareció que gran parte de la CF se volvió intelectualmente compleja pero emocionalmente fría, mientras que gran parte de la Fantasía era derivativa, falta de imaginación y violenta sin ningún sentido. Pero entonces las falsas barreras entre el género y el realismo se estaban quebrando al mismo tiempo. Así, tenemos un escritor como Michael Chabon, con su absurdo golem y su maravilloso Israel en Alaska. ¿Es realismo? Sí y no. ¿Es CF? Sí y no. ¿Es Fantasía? Sí y no. ¿Importa?

Yo quería preguntarles por la escritora argentina Liliana Bodoc, cuya Saga de los Confines me parece que trae, por primera vez, una voz y punto de vista realmente Sudamericano a la Fantasía puramente imaginada (a diferencia de la Fantasía Borgesiana, y la histórica e irónica semi-fantasía de los realistas mágicos). ¿Ha sido su trabajo bien recibido? Yo lo encuentro hermoso y perturbador a la vez.

  1. Finalmente, ¿tienes alguna rutina y/o rituales de escritura? ¿Cómo lidias con la intermitente naturaleza de la “inspiración? ¿Algunos consejos que pudieras compartir con nosotros?


¡Oh, soy inútil para ustedes! Nunca he tenido métodos. Tan sólo siempre intenté guardar algo de tiempo al día para sentarme en mi escritorio o con un cuaderno y esperaba a ver si algo quería ser escrito, un poema o una historia. Era difícil hacerlo cuando tenía niños en casa, pero podía escribir de noche. Ahora, ya entrada en años, tengo toda la mañana —si no la uso en responder e-mail y preguntas de entrevistadores (¡Ja!).

Creo que la escritura requiere mucha paciencia. La misma clase de paciencia que cualquier oficio experto —con la excepción que gran parte del trabajo pasa dentro de tu cabeza, por lo que no tienes nada que mostrar— así que tienes que ser muy paciente contigo mismo y no demandar resultado, ni inmediatos ni constantemente. Como dijo algún budista: «No empujes el río». Si sigues la metáfora, significa que debes confiar en el río y tener fe en las fuentes del río; si hay agua allí, se levantará. Tu trabajo es esperar y observar hasta que se levante, dejarla fluir y mantenerla limpia y libre. No es un trabajo fácil, pero puede ser un gran trabajo.

Una vez más, muchísimas gracias por tu tiempo y maravillosa disposición hacia Fantasía Austral.

Mis mejores deseos para Fantasía Austral y sus lectores, y a su hermoso Chile, especialmente la Patagonia y «Las cien montañas y más» de Gabriela. Y mis gracias a ustedes por escucharme.

—Ursula Le Guin, Octubre 2012

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¿Y la gran sorpresa? Ursula, en su infinita amabilidad y buena onda hacia FA, nos ha dado la oportunidad de hacerle una segunda ronda de preguntas. Así que, en esta ocasión, nuestros comentarios quedan abiertos para que nos aporten con sus preguntas, que le haremos llegar a Ursula y publicaremos acá cuando nos responda.

Así que motívense y aprovechen la oportunidad de preguntarle a una de las grandes autoras y fundadoras de nuestro género.

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La versión original de la entrevista puedes leerla más abajo o descargarla aquí.
Interview - Ursula K. Le Guin